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¿somos conscientes?

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“No obres según tu conciencia; mejor obra con consciencia"

 TAGS:Desde muy pequeños nos decían que era muy importante actuar siempre en la vida “según tú conciencia”, queriendo con ello darnos a entender que nuestro comportamiento debía estar presidido por una adecuada rectitud moral. “Obra según tu conciencia”, proclamaban los viejos tratados de Moral, invitándonos a valorar antes de actuar si lo que vamos a hacer es o no ético. Sin embargo, la palabra “conciencia” nada tiene que ver con la Ética, y mucho, por el contrario, con la Moral. Si acudimos al diccionario de la RAE, nos define la “conciencia” como “conocimiento interior del bien y del mal”, es decir, aptitud para discernir lo que es bueno y lo que es malo, lo que es moralmente correcto de lo que no lo es. Y, efectivamente, la “conciencia” posee una marcada dimensión moral en la medida en que la Moral, etimológicamente, procede del vocablo latino “mos-moris”, que significa “costumbre”, es decir, aquello que el consenso social considera como apropiado, adecuado. “Se han perdido las buenas costumbres”, solía ser una frase recurrente de nuestros mayores para decirnos que no actuábamos de acuerdo a lo que ellos consideraban como “correcto” según la educación que habían recibido. Por tanto, obrar según la “conciencia”, significa hacerlo de acuerdo a las pautas y a las directrices que se nos dan. Más concretamente, cabe decir que todo grupo del que formamos parte —ya sea la familia, la empresa en la que trabajamos, nuestro círculo de amigos, etc.— posee una “conciencia colectiva” que viene a ser algo así como el código de normas de conducta que el propio grupo exige a cada uno de sus miembros para ser considerado como tal y permanecer dentro del grupo. Es decir, nuestra familia, por ejemplo, reclama de cada unom de sus miembros una determinada conducta que viene exigida por la conciencia colectiva familiar; si alguno de sus miembros actúa de manera contraria a esta conciencia familiar, el interesado tendrá “mala conciencia” de haber obrado contrariamente a lo que el grupo familiar espera y exige de él, y se sentirá culpable. De hecho la culpa no es más que el sentimiento de haber faltado a lo que la conciencia colectiva nos ordena hacer. La mayoría de nosotros nos pasamos toda nuestra vida referenciando todo cuanto hacemos, cada una de nuestras opciones y decisiones en la vida, al sentimiento de culpa o de inocencia que se despierta en nosotros; si no nos sentimos “culpables”, es señal de que vamos por el buen camino, mientras que si nos sentimos “culpables”, es que estamos obrando mal. Y esto —no hace falta explicarlo—, es un modo de actuar por completo insuficiente e inmaduro, y que pone de manifiesto que no acabamos de tomar las riendas de nuestra propia vida, sino que ésta sigue siendo por completo dirigida por los demás, por la necesidad de seguir perteneciendo al grupo. Eso nos da seguridad; una falsa y engañosa sensación de seguridad. Porque lo cierto y verdad es que nada hay seguro en la vida, empezando por la propia vida, que puede desvanecerse en el momento menos esperado. Pero esa necesidad de falsa seguridad que experiemntamos, nos hace vivir instalados en una minoría de edad crónica que nos impide responsabilizarnos de nosotros mismos y tomar los mandos de nuestra vida. Y así, podemos permanecer toda nuestra vida como pequeños “hombres bonsái”, formando parte de una caprichosa colección de alguien.

Crecer y madurar como personas exige asumir y aceptar que nada es seguro en esta vida; que lo primero que no es seguro es que vayamos a seguir vivos mañana, y que no estamos aquí para hacer lo correcto, lo que se espera de nosotros, sino para VIVIR con todas sus consecuencias. Cuando adquirimos CONSCIENCIA  de esta realidad, nuestra vida empieza a cobrar una nueva dimensión, y aunque perdamos nuestras viejas —aunque falsas— seguridades la vida deja de ser para nosotros un tren de vía estrecha con dirección y recorrido fijos, para convertirse en una ilusionante aventura sin recorrido ni destino conocidos.

 

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Comentarios ¿somos conscientes?

Me ha encantado, Nacho. Espero que escribas más a menudo.
Esencia
Esencia Esencia 10/01/2011 a las 15:11
k
shhh shhh 30/01/2011 a las 15:39

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